Los Mercados Financieros El blog de Ricardo González

Esto no es 2008


El afamado gestor de fondos George Soros compartió públicamente esta semana sus perspectivas sobre la renta variable. Según él, este año el mercado experimentará un colapso similar a la crisis financiera de 2008. Soros afirma que los detonantes serán un colapso económico con epicentro en el mercado chino. Por su parte, Marc Faber afirma desde su residencia en Tailandia que “tiene pesadillas” cada vez que estudia el mercado (hay que recordar que lleva diciendo lo mismo desde 2010 y en este tiempo el mercado se ha revalorizado más de un 100%).

Ambos señores son gigantes en el mundo de las finanzas a los cuales respeto mucho, pero en mi opinión hay una diferencia notable con respecto a lo sucedido en 2007/2008 y es que entonces el dinero encontró en la renta fija (que había subido de rentabilidad en los años previos) una alternativa atractiva para salir de la renta variable. Ahora mismo la situación no es ni mucho menos similar. Pero vayamos por pasos.

Tal y como explico en mi libro “El Código de Wall Street” históricamente para poner punto y final a un ciclo alcista hace falta que coincidan dos importantes factores.

  • La amplitud de mercado debe debilitarse, por lo que el fin de ciclo alcista se produce con una minoría de valores grandes subiendo.
  • La renta fija debe subir de rentabilidad en los meses previos para causar un “efecto llamada” sobre el dinero depositado en la renta variable.

Es importante enfatizar que para hablar de un fin de ciclo históricamente ha sido necesario que ambos factores coincidan. Si un factor da alerta y otro no históricamente se ha saldado con “sustos de corto plazo” que no implican cambios de ciclo. Más adelante veremos algún ejemplo.

En mi libro podéis encontrar ejemplos de estas situaciones avisando de todos los grandes ciclos bajistas desde los años 60 (antes de entonces no existen datos fiables). En este artículo nos limitaremos a comparar 2007/2008 con la situación actual.

Empezaremos con la amplitud del mercado haciendo uso de la línea avance/descenso que es quien nos dice si el mercado sube o no acompañado de la mayoría de valores.

La línea avance-descenso es la diferencia entre el número de valores que ascienden y el número de valores que descienden. Cuando este indicador empieza a perder su tendencia alcista y el mercado norteamericano sigue subiendo, (bien sea el Dow Jones o el SP500), estamos ante una divergencia negativa, adelantando que los problemas se acercan.

Es mucho más probable que la línea A-D alcance su máximo antes que la del S&P 500, porque a medida que se debilita la seguridad en los mercados, el dinero sale de los valores secundarios y entra en los valores de más alta calidad (que suelen ser minoría). Esta señal la podemos usar para ponernos alerta y adelantarnos al cambio de tendencia, asegurando las ganancias obtenidas durante el mercado alcista y empezar a preparar nuestra estrategia en el lado corto.

Como ya algunos sabéis, en su día decidí ampliar el indicador añadiéndole absolutamente todos los valores cotizados en EEUU, en lugar de solo los componentes del NYSE que eran los que conformaban inicialmente este indicador en la época en la que Stan Weinstein escribió su libro. El resultado de esta mejora fue realmente sorprendente, puesto que marcaba mejor las divergencias, que no olvidemos son las señales fundamentales de este indicador.

Recordad que este indicador puede visualizarse dentro del área “Gráficos” de esbolsa.com con datos desde los años 70 para que podáis estudiar los antecedentes históricos:

En las siguientes imágenes la línea azul representa el comportamiento del S&P 500 mientras que la línea roja representa el comportamiento de la línea avance/descenso.

Veamos en primer lugar la alerta del indicador en el más reciente mercado bajista del año 2007/2008:

Como vemos, justo antes de que se iniciase el último mercado bajista, la línea avance/descenso nos alertaba de que los ascensos se estaban dando de forma “artificial” es decir, una mayoría de valores estaban siendo liquidados sin piedad mientras los cuidadores utilizaban los valores de más elevada capitalización para generar alzas con pies de barro en los índices. 

El pasado 2015 la línea avance/descenso también empezó a mostrar síntomas de debilidad entre los meses de abril y mayo como podéis ver a continuación (resaltado con puntos “A” y “B”).

Esta debilidad mostrada por el indicador de amplitud y la divergencia de la pasada primavera está haciendo que los seguidores de los indicadores de amplitud adviertan de forma insistente que podríamos estar ante el fin del actual ciclo alcista iniciado en 2009. Ahora bien, hay que ir con cuidado porque hay veces que esta debilidad marcada por la línea avance/descenso es un factor puntual de mercado (vimos algún detalle de esto en el artículo de los small cap).

Por ejemplo entre 1997 y 1998 ya vimos que la línea avance/descenso ofrecía divergencias con el S&P 500 y esto no supuso el fin del ciclo alcista.

De hecho, entre 1997 y el 2000 el mercado acumuló ascensos de 75 puntos porcentuales. ¿Qué pasó? La respuesta es que para avisar de un cambio de ciclo hacen falta que coincida tanto la alerta de la línea avance/descenso como la de los bonos. Centrarse en un único indicador es un error.

Hablemos ahora por tanto del segundo factor: los bonos cuyos gráficos también podéis consultar desde la zona de usuario de esBolsa.com.

Debemos saber que los bonos resultan un indicador adelantado sobre los mercados de acciones puesto que históricamente descensos superiores al 15-20% en el precio de los bonos a 30 años, y alrededor del 10% para los bonos a 10 años, han sido preludio de mercados bajistas

En el ejemplo anterior en el que el indicador avance/descenso se “equivocó” avisando del fin de ciclo alcista en el año 1997, lo que sucedió es que los precios de los bonos no habían caído ni mucho menos los niveles necesarios para generar un aumento de la rentabilidad de la renta fija, más bien todo lo contrario, el precio de los bonos subía en aquellos años y por lo tanto la rentabilidad de los bonos bajaba (precio y rentabilidad de la renta fija siguen una relación inversa) haciéndolos poco atractivos para los inversores.

Es importante tener claro esto, para marcar el fin de un ciclo alcista históricamente ha sido necesaria tanto la debilidad de la línea avance/descenso como la caída de los bonos. De no combinarse ambas cosas, la alerta de fin de ciclo tiene altas probabilidades de terminar en nada.

Volvamos a 2007/2008, época en la que ya hemos visto que tuvimos debilidad en la línea avance/descenso. A diferencia de lo sucedido en 1997 (en la que sí que había alerta de la AD pero no de los bonos) en 2007/2008 los precios de la deuda sí que estaban de capa caída en los meses previos.

Entre 2005 y 2007 los bonos alemanes a 10 años (de referencia internacional junto a los americanos) acumularon caídas en sus precios superiores al 10%. Esto hizo subir la rentabilidad de la renta fija de forma progresiva durante esos años y al final, junto a la debilidad de la línea A/D de la época, el dinero decidió salir de la renta variable y buscar rentabilidad en la renta fija. El resultado ya lo conocéis, un mercado bajista en la renta variable que llevó al SP500 a perder un 56% en el que es ya uno de los mayores mercados bajistas de la historia de las bolsas de valores.

Es aquí donde encontramos la gran diferencia entre 2008 y 2015/2016. Mientras que en 2008 la caída de los precios de los bonos hizo que la renta fija aumentase su “cupón” y resultase atractiva para los inversores, en 2015/2016 la situación no es ni mucho menos similar. Los precios de los bonos alemanes se encuentran cerca de máximos (rentabilidad por lo tanto cerca de mínimos).

Si saltamos el charco y cogemos otros bonos de referencia internacional (en este caso los bonos americanos a 30 años) la situación es la siguiente.

Recordemos que históricamente han sido necesarios descensos superiores al 15-20% en el precio de los bonos a 30 años para generar mercados bajistas. El precio de los bonos americanos desde máximos ha retrocedido como máximo un 11%, lo que desde un punto de vista histórico es insuficiente para generar un mercado bajista.

Por tanto, en mi opinión la situación actual no es ni mucho menos similar a la de 2008 ya que en aquel año la renta fija hizo un “efecto llamada” sobre el dinero depositado en la renta variable gracias a las alzas de la rentabilidad de la deuda soberana en los años previos al estallido de la burbuja subprime.

Ahora bien, que no se cumplan todos los requisitos para hablar del fin del ciclo alcista no significa que la renta variable no pueda experimentar descansos de corto plazo (descanso natural que no implica cambio de ciclo como tuvimos en 2010 y 2011).

Son descansos que deberemos llevar con naturalidad y saber que en estos episodios el ruido mediático y las teorías catastrofistas pueden llegar a ser ensordecedoras. Alejarse de ese ruido, ser pacientes y sobre todo ser fieles al método marcará el camino para volver a sacar partido del mercado en el momento en que se reanuden las alzas.

Gráficos: esBolsa.com

Recuerda que toda mi metodología de inversión viene explicada en detalle en mi libro “El código de Wall Street”. Con la compra del libro dispondrás de tres meses de acceso gratuito completo a todas las herramientas de esBolsa.

“El Código de Wall Street”.

El libro de Ricardo González

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