Los Mercados Financieros El blog de Ricardo González

Así fue el fin de año las últimas veces que tuvimos alertas de cambio de ciclo


Es evidente que los ciclos alcistas son más agradables para todos. En primer lugar, porque se gana más dinero en los ciclos alcistas que bajistas y, en segundo lugar, porque los ciclos bajistas suelen desencadenar crisis económicas que terminan afectando de una u otra forma a la sociedad.

Los últimos ejercicios han venido marcados por un entorno predominantemente alcista, por lo que es normal que el mercado esté repleto de inversores que solo han vivido una dirección del mercado y, por ello, es natural que exista escepticismo cada vez que se habla de la dureza de los ciclos bajistas.

Cuando estudiamos el mercado hay que dejar de lado las emociones: no importa lo que nos gustaría que sucediera o lo que creemos que va a suceder. El mercado hará lo que tenga que hacer y nosotros, como inversores, si queremos sacar partido solo podemos adaptarnos a él, nos guste o no.

Es por ello que, en mi opinión, cuando se toman decisiones de inversión hay que tener una postura neutral, siempre fundamentada en datos y sin prejuicios de lo que nos gustaría que sucediese.

Desde principios de año hemos visto en reiteradas ocasiones cómo se han juntado diferentes aspectos que históricamente han sido capaces de generar puntos de inflexión cíclicos. Los rendimientos de los bonos estadounidenses aumentaron lo suficiente, desde un punto de vista histórico, como para drenar liquidez de la renta variable. Además de esto, hace meses la amplitud puso sobre la mesa síntomas evidentes de distribución (los índices subían empujados por valores grandes mientras los valores pequeños se liquidaban con fuerza).

A medida que avanzaba el año hemos visto cómo ese peligro adelantado por los bonos y la amplitud empezó a reflejarse técnicamente en los índices rectores que progresivamente fueron tomando una pendiente bajista.

Dado que la próxima semana entramos en los dos últimos meses del ejercicio, me gustaría compartir con vosotros un estudio que muestra cómo se ha comportado el mercado cuando se han juntado estos tres aspectos que acabo de citar:

  1. Caída de los precios de los bonos hasta niveles de alerta histórica.
  2. Divergencias en la línea avance/descenso.
  3. El S&P 500 inicia noviembre con un promedio móvil de 30 semanas bajista.

Estas tres circunstancias se han dado en 4 ocasiones durante los últimos 72 años: 1973, 1987, 2000 y 2007.

La siguiente gráfica generada con la herramienta estacionalidad por periodos de esBolsa.com representa con un área azul el comportamiento promedio del mercado durante noviembre y diciembre, siempre que coincidieron los tres aspectos anteriores, mientras que la línea negra representa el comportamiento promedio del mercado en los próximos dos meses, teniendo en cuenta todos y cada uno de los 72 años transcurridos desde 1950.

Como se puede observar, la recta final del ejercicio ha sido bastante negativa para el mercado cuando se han juntado estas tres circunstancias, diferenciándose muchísimo del comportamiento habitual del mercado en estos meses.

Aunque es una muestra pequeña, resulta evidente que un sesgo bajista del S&P 500 en el arranque de noviembre, unido a bonos en niveles de alerta y una línea avance/descenso que advirtió de distribución, no es un buen compañero de viaje para los mercados.

Los problemas estructurales que expliqué en el artículo “Los bonos en niveles de alerta: hora de tomar una postura de cautela” históricamente tienen repercusiones negativas y, es por ello, que desde principios de año suspendimos las compras en los mercados. Esta medida de “seguridad” nos permite que, progresivamente, nuestra exposición al mercado se haya reducido, lo que ayuda a sufrir mucho menos en los retrocesos del mercado.

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