
El próximo año 2024 los ciudadanos estadounidenses tienen una nueva cita electoral en las que serán las sexagésimas elecciones presidenciales de EEUU.
Este evento político, aunque a simple vista no lo parezca, tiene su repercusión en los mercados de valores, ya que históricamente a medida que se han ido acercando las elecciones, los presidentes al frente de la Casa Blanca han mostrado una mayor fijación en los mercados de valores y en la economía. Esta circunstancia se refleja en lo que se conoce como “patrón del ciclo presidencial”.
El ciclo presidencial está basado en la humana tendencia presidencial de apretar el acelerador cuando se acercan elecciones, como los estudiantes que no hincan los codos hasta que se aproximan los exámenes.
Esta circunstancia se refleja en el siguiente gráfico que muestra el rendimiento promedio del mercado de valores estadounidense, desde el año 1900, en cada uno de los 4 ejercicios que conforman un mandato. El año 1 de la gráfica se corresponde con el primer año de mandato, mientras que el año 4 se corresponde con el año electoral.

Para la economía y las bolsas, resulta evidente que los mejores años de cada mandato son el tercero y el cuarto, mientras que el primero y segundo son los más mediocres. Cabe resaltar que esto se produce con independencia del color político, y confirma el hecho de que el partido en el poder de EEUU toma las decisiones económicas más “difíciles” en los primeros años del ciclo presidencial, para luego hacer todo lo que está a su alcance para estimular la economía durante los últimos años, con el fin de aumentar las probabilidades de reelección.
Para profundizar en el comportamiento del mercado durante los años preelectorales, con la herramienta estacionalidad por periodos de esBolsa he preparado la siguiente gráfica que muestra, con un área azul, el rendimiento promedio histórico del S & P 500 en los años preelectorales y con una línea negra el comportamiento del mercado americano en lo que llevamos de año 2023.

Hay varios puntos interesantes.
El primero de ellos es que las alzas suelen ser habituales en los primeros compases de los años preelectorales. Este 2023 no ha sido una excepción con un S&P 500 operando en línea con su rendimiento promedio en años preelectorales.
Otro dato interesante es que durante el primer semestre, en los meses de febrero, marzo y mayo suele haber un pequeño descanso (flechas negras en el gráfico superior). Este 2023 también experimentó un descanso entre febrero y marzo. Si 2023 sigue la pauta de los años preelectorales podemos asistir a otro descanso en mayo previo un nuevo repunte en junio. Tras este repunte, con la llegada de los meses de vacaciones, el mercado tiende a permanecer lateral con movimientos más pausados.
Tras unos meses de pausa, las alzas suelen reanudarse en la recta final del ejercicio de cara a lo que será un nuevo año electoral para la presidencia de EEUU.
Antes de finalizar, recordar una vez más que los patrones estacionales son útiles para ofrecer una visión orientadora (que no operativa) de los mercados. La estacionalidad nos permite conocer cómo ha reaccionado el mercado ante situaciones similares, pero, a la hora de operar, lo importante siempre serán los aspectos técnicos que muestren tanto los mercados, como los sectores y los valores.
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